Vivir sin WhatsApp, sin teléfono móvil y sin Redes Sociales

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…y sin Facebook, y sin Twitter, y sin correo electrónico, y sin redes sociales y sin publicar en el blog, vivir sin teléfono móvil y vivir sin WhatsApp y sin cualquier otra forma de comunicación social digital durante un mes.

De hecho, he tardado varios días en volver a publicar una entrada. Si te fijas, no publiqué nada durante este mes.

Hace un mes supe por mí mismo como se puede vivir sin ningún elemento de tecnología a mi alcance. El que estás leyendo, quizá sea uno de los artículos más personales que he escrito hasta el momento. Sigue leyendo para ver como un cambio dramático desembocó en un desenlace que, de no haber hecho esta experiencia, no lo hubiera ni pensado.

Posiblemente te sientas identificado en muchas de mis situaciones. Quizá se te pase por la cabeza la idea de dejar a un lado tanto mecanismo tecnológico, pero mejor que todo eso, pregúntate… ¿Serías capaz de hacerlo?.

Muchas veces creí correcto ceder un espacio de mi tiempo a manejar una distracción constante como el teléfono móvil para entrar en las redes sociales o leer el WhatsApp. Tener un mensaje sin leer me hacia sentir incómodo y estar al corriente de las redes sociales me hacía sentir ocupado y productivo.

No sólo se trataba de desaparecer de WhatsApp, se trataba de desconectar por completo de otras formas de comunicación digital que pudieran unirme a los demás. Ese era mi objetivo.

1. Vivir sin WhatsApp

Te das cuenta de lo inútil que es cuando lo enciendes al cabo del tiempo y realmente compruebas que la mayoría de los mensajes que tienes en un 99% no valen absolutamente para nada. No hay ninguna obligación de responder a los mensajes que te llegan. La gente envía un mensaje y normalmente se le olvida que te lo envió a las pocas horas. Vivir sin WhatsApp es alejarse un poco de la memoria de pez.

Somos criaturas sociales y es normal que para sociabilizarnos y sentirnos cerca de otras personas, enviemos mensajes de WhatsApp para sentir su aprobación. Ahora, acaricio mucho más a mi perro.

He leído que gente que probó a vivir sin WhatsApp durante una semana y reconoció que era angustioso. Era estar aislado y desacostumbrado a una forma de comunicación a la que ya estamos atrapados. La inmediatez y gratuidad del envío de los mensajes que recibía por WhatsApp, hacía que muchos de ellos carecieran de valor y de sentido. Lo que es importante para los demás, no es importante para nosotros mismos.

Vivir sin WhatsApp es vivir desconectado del trabajo, de las obligaciones y de los compromisos, laborales y sociales. Depender laboralmente del WhatsApp es hacer de tu vida tu trabajo.

2. Vivir sin teléfono móvil

Se puede vivir perfectamente. Ya lo había vivido el año pasado cuando estuve de viaje por Costa Rica y los Estados Unidos sin encender el teléfono durante quince días. Y no pasó absolutamente nada.

En Costa Rica no tuve conexión de datos y la señal de teléfono era nula. Gracias al rooming no encendí el teléfono hasta que llegué a Madrid. En esos momentos intuía que podía ser un gustazo estar sin teléfono varios días.

Vivir sin teléfono móvil es hacer realmente lo que te da la gana. Al tener teléfono fijo, comprobé que la gente que de verdad quería encontrarme y hablar conmigo lo hacían.

De una forma u otra, quedarme sin móvil era también… quedarme sin WhatsApp.

3. Vivir sin correo electrónico

De lo mejor que hice fue desconectarme del correo electrónico para darme cuenta y con mayor claridad de la cantidad de correo basura y spam que me llegaba a mi bandeja de entrada. Increíble.

Tardé un día en limpiar la bandeja de entrada de correos que normalmente se nos cuelan y los guardamos pensando “Algún día me puede interesar”.

Revisar el correo electrónico cada dos o tres días y mejor aun, mirarlo solo cuando esperamos recibir algo que verdaderamente nos interesa.

4. Vivir sin Facebook, vivir sin Twitter y vivir sin redes sociales

Mi cuenta personal de Facebook la dejé de usar para finalmente al volver, borrar por completo mi perfil personal: No tengo cuenta personal de Facebook. Tan solo mantengo a veces poco y de forma esporádica el Facebook de este blog.

¿Cómo te sientes al cerrar una cuenta personal de Facebook?: sientes un alivio al dejar de ver en Facebook lo que come la gente, las fotos de sus vacaciones y sus peleas de vecinos trasladadas a un medio social donde, de repente, comentaba sobre tu vida un señor que ni conoces. Mucho ruido.

Una de las cosas que más me sorprendió fue el sistema que tuvo Facebook para volver a atraer mi atención

A las semanas de dejar de utilizarlo, me enviaron este mensaje -captura de pantalla-:

Vivir sin Facebook

Evidentemente… no había tenido problemas para iniciar mi sesión, es que no había querido entrar. Ni siquiera lo había intentado.

De esta manera, Facebook intentaba querer llamar mi atención y que comenzara a preguntarme… ¿Quién había querido entrar en mi cuenta?. Una manera más de hacerme entrar en la página.

Buscamos la aprobación de la gente con un “me gusta” con la excusa de compartir las cosas que más nos gustan. Es una sociabilización superficial. Es una sensación que dura pocos minutos… como los mensajes de WhatsApp.

Ya finalmente, opte por utilizar Twitter como forma de opinión personal. Me conecto a primera hora de la mañana o antes de acostarme para desconectar y desaparecer hasta el día siguiente.

* * *

Nadie se preguntó si me había pasado algo, pero desconectarme digitalmente de las personas me hizo conectar sin embargo el lado más humano.

Cuando leía, me centraba mucho más en la lectura. Sin esperar a que sonara más de una aplicación a la vez en el teléfono móvil, una de las cosas que he aprendido ha sido a aprovechar y a valorar mucho más mi tiempo. He tomado la buena costumbre de irme a andar utilizando el teléfono móvil como reproductor de música. Andar a velocidad rápida, por una zona de árboles cerca de mi casa sin esperar a recibir una llamada ni a pararme para contestar una conversación de WhatsApp.

Pertenezco a una generación que creció sin Internet y sin teléfono móvil, y ahora a muchos de mi generación les aterra no saber nada de los demás por simple curiosidad. Les aterra pensar que ya no estarán en sintonía con el resto del mundo.

Entre otras muchas cosas, todo esto me ha servido para poder darme cuenta cuando hablo  con los demás y le comento que no vivo conectado las 24 horas, de que soy de las pocas personas que pueden permitirse este lujo. Lejos de plantearse excusas como las obligaciones familiares, personales o laborales para estar mirando todo el día el teléfono móvil, realmente sabes que utilizas todas estas redes sociales y medios de comunicación para otras cosas realmente distintas que lejos quedan de las excusas que te planteas. ;)

Imagen: www.freepik.es

Vivir sin WhatsApp, sin teléfono móvil y sin Redes Sociales
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10 comentarios

  1. Gracias por este artículo. Yo nací el 90. Soy de una generación en punto medio entre la experiencia de vivir sin internet y vivir con internet. Yo lucho muchisimo por vivir en el intermedio de tener redes sociales virtuales pero mantener una vida social real. Me cuesta mucho reeencontrarme con esa libertad que usted describe. O le tengo miedo a la soledad que se experimenta. De cualquier forma, me hace meditar sobre un montón de asuntos acerca de mi relación con el internet.

    • Perteneces Ana como yo, a lo que llaman algunos la “generación bisagra” entre la tecnología anterior y posterior a la era de Internet para quienes tienen en cuenta que estamos viviendo la era prehistórica (tecnológicamente hablando).
      Pienso que en no muy pocos años, la vida social que tu llamas “real” pasará igualmente por implementar también tecnología.
      Gracias por tu comentario.
      Un Saludo.

  2. Te encuentro toda la razón con respecto a que las personas ponen su vida y un poco mas en facebook. Yo nací casi en la era de la tecnología, podría decirse que dentro de ella porque tengo 18, pero muchas veces las redes sociales solo sirven para afectarme emocionalmente y tu blog me ha alentado a dejarlas finalmente. Suelo escuchar a mis abuelos y a mis papas decir que los tiempos pasados eran mejores, que las cosas se decían a la cara y que cuando se dejaba de ver a un amigo se le llamaba por teléfono o en la época de mis abuelos, se iba a verlo a su casa. En fin, que no habían tantos problemas y veo que mi mamá conserva amistades de infancia aun. Creo que he dejado algunas redes sociales también porque de alguna manera me gusta que todo en mi mundo este tranquilo y no enterarme de lo que hablan los demás o dicen de mi.
    Saludos

  3. Anthony Goodman on

    Hola, yo ya había dejado de lado las redes sociales para darme un respiro de tanta información innecesaria. Hice la prueba por dos meses: Agosto y Septiembre, volví a recurrir a las redes y esta vez agregando más, siendo un total de 6 redes sociales a la vez. Hoy, que es el último día del año, he cerrado todas mis cuentas e incluso también he dejado de lado el móvil y obviamente adiós WhatsApp… Todo esto por tiempo indefinido, la verdad necesito un respiro. Me parece hasta cierto punto antinatural pasar tantísimo tiempo en el móvil, así que adiós! Solo ocasionalmente el mail para contrataciones y en la laptop hurgando en la web buscando recetas deliciosas e innovadoras. Hasta entonces, les mando un saludo a los que ya han dado el paso. Un fuerte abrazo y FELIZ AÑO NUEVO!!! :)

  4. Hola Yo intentando decidirme en dejar a un lado todo eso y encontre este blog, que agradezco mucho. Me alegra saber que no soy una persona rara al querer darme un respiro, si no que en verdad existen mas personas que tambien lo han pensando y practicado. Pero, alguien deigame como le hacen para asuntar las cuestiones laborales?

  5. vivir sin móvil es difícil porque para un trabajo es donde te llaman, y para los que vivimos lejos de la familia el whatsapp es muy buena opción, el facebook y demás redes sociales a mi punto de vista son una perdida de tiempo excepto el LinkedIn, de igual forma el correo electrónico es importante por temas de trabajo.

  6. Hola, he entrado a este blog, porque mi teléfono se murió, y también hacia unos días cerré mis redes sociales, en estos momentos me siento con todo el tiempo de sobra, para leer, estudiar, arreglar la casa, el jardín, hacer los mandados y hasta meditar, realmente cuando no controlamos el uso de los aparatos tecnológicos, desperdiciamos mucho tiempo, solo curioseando.

  7. Soy una persona bastante famosa y mediática a sido un desgaste emocional y físico cada vez que cógia el móvil una media de 20.000 solicitudes de amistad y cientos de miles de mensajes… el WhatsApp era un caos… no podía estar un día sin teléfono.
    Un día ya cansado de toda esa vida y de las personas que se me acercaban renuncie al Facebook y luego al WhatsApp y a pesar de haber notado un considerable bajón en cuanto a conocer a chicas, ahora soy mucho más feliz y noto que el tiempo me da para hacer más deporte y cuidarme… leer y estudiar mi formación… también disfruto más de los momentos fuera de esa vida.
    Era absurdo. Ahora lo veo claro realmente nadie era realmente real e indispensable solo yo y la gente que tenía muy cerca a la que apenas mostraba atención por estar pendiente a una pantalla.

  8. Antonio Rodriguez on

    Unas décadas atrás existían los lavaderos en las vecindades de las grandes ciudades, y en esos lugares llegaban todas las noticias de tal o cual persona , el beneficio era que se realizaba una actividad, hoy vivimos sin percibir al de a lado (inclusive a la propia familia) un teléfono con mayor importancia que las personas, estamos inmersos en las redes , y sin actividad alguna, quiero decir que limitamos nuestro entorno por un digitalizado. Solo pienso , no sera una manera de mantenernos ocupados en aras de un desperdicio de tiempo que al final de nuestra corta vida nos habrá hecho falta para haber cumplido nuestra objetividad en la misión en este mundo ?.
    Felicidades Rafael el regular .com. vale la pena estar despiertos ¡

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