Mitos y realidades sobre el conflicto de Israel y Palestina

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Viajé a Tel Aviv y Jerusalén, y es una sociedad tranquila. Llena de cámaras de vigilancia y militares jóvenes en sus calles pero con una cierta sensación de tranquilidad que finalmente te transmite su gente. Pero visitar y conocer Israel, en estos momentos es también visitar y conocer Palestina.

La gente que visita Israel y habla del conflicto sin moverse de Jerusalén y del círculo turístico, no ven la realidad de un conflicto y de un aislamiento. Es difícil encontrar artículos como el de Belal Dabour en su blog EPHIPANIES titulado Myths and realities about Israel’s siege of Gaza para comprobar una realidad que desconocemos en occidente sobre un conflicto.

En este artículo, se puede llegar a ver de lejos una situación y a no caer en unos errores al menos constatables y visibles en Gaza hasta marzo de este año.

Israel y Palestina no tienen ningún conflicto. Palestina está cercada y vive en un aislamiento como refleja Belal y otros en sus artículos.

Belal-Dabour-172x199Belal Dabour es un estudiante de medicina nacido en Gaza en 1990. Adicto a los libros de drama y a las miniseries de la BBC, le gustan los poemas árabes y la fotografía. Está seriamente comprometido con la política de su país.

 

Mitos y realidades sobre el asedio de Gaza por parte de Israel

Durante casi ocho largos años, Gaza ha sufrido un período histórico sin precedentes. El estrangulamiento es tan fuerte e implacable, que la palabra “estado de sitio” está ya vinculada automáticamente en la memoria de muchas personas.

Durante todo este período, una serie de conceptos erróneos se han venido desarrollando.

Aquí están tres de los errores más comunes que encuentro cuando se habla acerca de las condiciones de vida en Gaza:

#1 Los palestinos de Gaza necesitan de cosas básicas como comida y mantas

Esto solo fue cierto durante los 51 días del ataque de Israel a Gaza el verano pasado –verano de 2014-, y fue fruto de sus consecuencias inmediatas, pero esta no es la situación actual de la mayoría de la población de Gaza, al menos no en los últimos cuatro años.

La postura de cercar y cerrar Palestina por parte de Israel le supuso un coste a la población. Por ejemplo, a principios de 2008 hasta mediados de 2009, la obtención de alimentos para las familias fue una verdadera agonía diaria.

En aquel entonces, Israel creó diferentes crisis giratorias: durante unos días (a veces semanas) había escasez de trigo. Israel permitirió trigo solo a cambio del tráfico de gas o de combustible. Como resultado de esta situación, en cualquier momento hubo al menos un elemento clave necesario para fabricar el pan.

Los medicamentos y utensilios para el cuidado de bebés a menudo fueron escasos; los únicos permitidos eran los más caros. Siempre era la misma historia, desde medicinas a cemento, ganado, fertilizantes y hasta los muebles.

Durante un momento, hasta la producción se detuvo debido a que Israel no permitió las monedas y billetes más populares y con menor valor en Gaza, teniendo que negociar con el shekel israelí.

La gente todavía habla de aquellos días en los que utilizaban el aceite de cocina en lugar de gasolina en sus coches, incluso para los vehículos estatales del gobierno y ambulancias.

Las madres tuvieron que “luchar” con los dos únicos tipos de pañales permitidos por Israel: un pañal de muy mala calidad, y el otro demasiado caro.

Mientras tanto, una fábrica que producía pañales en Gaza cerró debido a que Israel no permitiría la entrada de materias primas. Cientos de empresas productoras de bienes locales tuvieron que cerrar.

En 2007, cuando se estaba preparando para imponer el estado de sitio y el aislamiento de Palestina, el Ministerio de Defensa de Israel calculó que Gaza necesitaba un mínimo de 106 camiones cargados de suministros humanitarios diarios, en su mayoría alimentos.

Esto fue parte de una política deliberada para reducir el nivel de vida en Gaza como castigo y represión después de que Hamas fuera elegido en 2006 y asumiera el control completo del territorio en 2007.

Entre el mes de julio de 2007 y el mes de julio de 2010, el número de camiones que ingresaron a Gaza realmente fue de dos tercios del mínimo impuesto de 106.

En esta etapa el asedio era amplio y brutal, pero también era estúpido: atrajo demasiada cobertura internacional no deseada para Israel.

Contando las calorías

No fue hasta el 2012, cuando tras una larga batalla legal para obtener documentos del gobierno, Gisha reveló la cruel fórmula matemática utilizada por Israel para calcular las calorías que cada palestino en Gaza se le permitirían recibir de promedio cada día – lo suficiente para poner a la población “a dieta“, pero no para causar hambruna. A pesar de esto, hubo desnutrición crónica en los más vulnerables de la población: ancianos, enfermos y niños.

En 2010, dos acontecimientos cambiaron el curso del asedio de Palestina por Israel: La llamada “Flotilla de la Libertad” con la expansión de una red de túneles en Rafah, en la frontera con Egipto.

El brutal asalto de Israel a la flotilla y el asesinato de nueve personas a bordo del Mavi Marmara resultó ser un punto de inflexión, desatando protestas sin precedentes tanto a nivel político como en las calles de todo el mundo.

Mientras tanto, los túneles palestinos excavados habían mejorado tanto en experiencia como en alcance, resurgiendo un montón de artículos que fueron prohibidos anteriormente por Israel y apareciendo en las tiendas de Gaza. Por primera vez en más de un año y medio, el trigo, la leche, el chocolate y los refrescos no eran tan difíciles de obtener.

#2 Para los palestinos de Gaza sería mucho mejor invertir en infraestructura en lugar de resistencia

A raíz de estos dos acontecimientos, el asedio israelí tomó una forma mucho más inteligente. Israel suavizó las restricciones sobre los temas triviales – refrescos y snacks – pero el estrangulamiento de la economía se apretó tanto, que provocó un desarrollo imposible para Palestina.

Si las personas iban a conseguir los alimentos a través del sistema de túneles de igual manera, ¿por qué Israel se iba a perder las ganancias de una venta directa de ellos?. Después de todo, se habían asegurado que la gran mayoría de los bienes de consumo que entran en Gaza, fueran realizados por empresas israelíes.

Sin embargo, cualquier material que pueda reactivar la economía local, sigue siendo estrictamente controlado o prohibido, especialmente en la construcción y en materias primas. Y con todo y con eso, Israel prohibe las exportaciones e importaciones a Gaza.

Esto fue seguido de sucesivos ataques militares israelíes -noviembre de 2012 y luego otra vez el verano pasado de 2014-.

El déficit de 75.000 unidades de vivienda que ya existían, se duplica como consecuencia de la nueva destrucción.

Israel vuelve al control total

Para complicar las cosas, Egipto destruyó la red de túneles tras el derrocamiento militar del presidente electo Mohamed Morsi en julio de 2013, dándole a Israel una vez más el control exclusivo de lo que la gente en Gaza puede tener o no tener.

Como resultado, hay un sector importante de la comunidad que ve alimentos que no puede comprar mientras que una minoría tiene dinero que no puede utilizar.

Ahora, unos seis meses después de los ataques de Israel, solo menos de un 2% de los materiales que Gaza necesita para la reconstrucción han sido permitidos.

Mientras tanto Gaza sufre un desempleo sin precedentes, miles de personas se quedan sin salario y la infraestructura del sistema se colapsa.

Cabe señalar que a lo largo de estos seis meses, las facciones armadas palestinas han observado meticulosamente el alto el fuego acordado con Israel y decretado el pasado 26 de agosto, mientras que Israle viola el acuerdo tdoso los días.

El último asedio inteligente es el respaldo de la ONU a la Reconstrucción de Gaza, donde muchos ven una legitimización del bloqueo de Israel a Gaza.

#3 Antes del estado de sitio y bloqueo iniciado en 2007, las cosas estaban bien

Gaza era una prisión mucho antes de que los palestinos comenzaran a improvisar cohetes en la década del 2000. Israel comenzó a cercar Gaza en 1994 poco después de los acuerdos de Oslo y gradualmente, comenzó la restringir la entrada a la población que dependía de puestos de trabajo en Israel.

La valla de 50 kilómetros que recorre toda la frontera terrestre entre la Franja de Gaza y el actual Israel, se compone de una cerca de alambre, sensores y zonas de amortiguamiento. La barrera se amplió en 2005, año en que Israel retiró a sus colonos del interior de Gaza, para cubrir la frontera entre Gaza y Egipto.

Al principio, había ocho puertas y pasos establecidos para controlar el movimiento a través de esta barrera. Ahora sólo hay tres, con un cruce de personas cada uno entre Gaza-Egipto y otro entre Gaza-Israel. Los cerres al paso son frecuentes y cuenta con severas restricciones.

No es de extrañar que el desempleo en Gaza era ya más de un 30% entre 2005-2006, antes de que el estado de sitio y el cercamiento de Israel..

Un informe de 2006 realizado por Anne Barnard en el The Boston Globe un año después de la retirada israelí, describe así la situación:

En lugar de una nueva prosperidad y de un floreciente comercio con Israel y el mundo, los habitantes de Gaza se enfrentan a un cordón de seguridad israelí más apretado que tiene las exportaciones restringidas. Toneladas de frutas y verduras se pudren antes de llegar a los mercados, pequeñas fábricas están en “punto muerto” y en los últimos meses, Israel ha prohibido a los habitantes de Gaza pescar en aguas de su costa o entrar en Israel para trabajar.

La misma cita con razón podría ser utilizado hoy en día y sería igual de cierto, aunque la situación es ahora aún más catastrófica.

Lo que Gaza necesita realmente

Gaza no tiene que ser visto nunca más a través de los ojos de Israel como una amenaza a la seguridad. Tiene que ser vista por las infinitas posibilidades de una innovación humana encerrada dentro de un aislamiento.

Gaza necesita conectar con Cisjordania y Jerusalén. Se necesita la libertad de viajar. Sus 1,8 millones de residentes no deben de ser obligados a tener un permiso especial para entrar en muchos países por el mero hecho de su residencia en Gaza.

Se necesita finalizar con un ajuste de cuentas necesario que aporte justicia; porque una paz sin justicia es sólo un espejismo.

A Gaza se la tiene que dejar vivir en paz y prosperar.

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